
En los bloques del municipio la jornada se decide en los metros que van de la puerta de casa a la acera, no en la carretera. Aquí está cómo se elige entre bajar a mano, montar plataforma en la fachada o traer el montamuebles, qué se mide antes de dar fecha y cómo afecta cada opción al presupuesto. Es la pregunta que más se repite cuando alguien pide mudances a Salt desde un cuarto piso.
La distancia entre el rellano y la acera es lo que marca las horas de un traslado aquí. Un cuarto sin ascensor y un bajo con puerta a la calle pueden tener el mismo volumen y llevar jornadas distintas. Lo que sigue explica qué se mira para elegir método, qué medidas se toman antes de dar fecha y por qué esa elección se hace en la valoración y no con la casa ya embalada.
Cuándo se baja a mano y cuándo se monta el elevador de fachada en un cuarto del barrio dels Escriptors
El criterio son cuatro cosas: cuántas plantas hay que bajar, cuánto mide el ancho útil de la escalera con la barandilla puesta, cómo es el giro del rellano y qué pesa la pieza más grande. Hasta un segundo o un tercero, con escalera recta y peldaño ancho, compensa bajar con más gente: se tarda más por bulto, pero no hay que montar nada y la calle queda libre. En muchos bloques del barrio dels Escriptors ese es el caso.
A partir de ahí, y sobre todo cuando el rellano gira en ángulo cerrado, la plataforma sale mejor. Baja por fachada el armario, el sofá, el colchón y la nevera en el tiempo que se tarda en bajar dos cajas por la escalera, y con menos riesgo para la finca y para el equipo. La cuenta no es solo de horas: cada tramo de escalera con una pieza grande es un roce posible en la pared común.
Medir la caja de la escalera antes de fijar la fecha de la mudanza
En la visita, o por videollamada si lo prefieres, se toman siempre las mismas medidas. Alto y ancho de la cabina del ascensor, y el fondo, que es el que decide si un armario entra de canto. Altura y ancho libre de la puerta de la cabina, que casi nunca coincide con el hueco interior. Ancho de peldaño y radio de giro del rellano. Y el hueco de la ventana o del balcón por donde tendría que salir una pieza si va por fachada.
Con esos números, el traslado está resuelto sobre el papel antes de empezar. Se sabe cuánta gente se reserva, si hace falta plataforma ese día, cuántos muebles hay que desarmar y qué franja horaria conviene. Sin ellos, la decisión se toma a las ocho de la mañana con el camión abajo, que es cuando sale cara. Medir es lo que convierte una jornada incierta en una jornada con hora prevista de final, y lo que permite firmar una cifra cerrada.
El montamuebles en las calles estrechas del Barri Vell
Hay tramos del Barri Vell donde la plataforma se queda sin sitio: falta dónde apoyarla, la calle es demasiado estrecha para separar la máquina de la fachada o el vuelo del balcón lo impide. Ahí se resuelve a mano y con más personal, repartiendo el peso entre más gente y bajando por turnos. No es un contratiempo, es otra manera de organizar la jornada, y se sabe de antemano.
Las casas de cós del Barri Vell y del Veïnat añaden lo suyo: la escalera arranca casi en la puerta de entrada, sin recibidor donde girar una pieza larga. Un somier de matrimonio o un sofá de tres plazas hay que planificarlos uno por uno, decidiendo si entran de canto, si se desarman o si salen por otro hueco. Todo eso se estudia en la valoración previa, con la casa aún montada, y no el mismo día.
Permiso de vía pública para apoyar el elevador delante de un portal de Salt
Ocupar la acera con la base del elevador o reservar unos metros de calzada delante del portal requiere autorización municipal. Se pide con antelación, porque el Ayuntamiento tiene sus plazos, y se tramita dentro del encargo. En el presupuesto aparece con su coste aparte si lo tiene, para que sepas qué parte es trabajo y qué parte es trámite. Con esa reserva, el sitio delante del portal está libre a la hora de empezar.
El municipio es desigual en esto. En el passeig dels Països Catalans o en el passeig Marquès de Camps hay anchura de sobra y el punto de apoyo se elige casi donde se quiera. En el carrer Mercè Rodoreda, en el carrer Torras i Bages o en el carrer Major hay que buscarlo, y a veces el elevador se planta unos metros más allá del portal, con el brazo trabajando en diagonal. Se decide sobre el terreno, en la visita.
Qué muebles obligan a cambiar de método a mitad de mudanza
La lista de las sorpresas es siempre la misma: armario de tres cuerpos, sofá de tres plazas, colchón de matrimonio grande, encimera, nevera americana, piano vertical y caja fuerte. Son las piezas que no caben en una cabina corta, que no giran en un rellano cerrado o que pesan más de lo que pueden dos personas. Aparecen en casi todas las casas y en casi ninguna llamada inicial, porque nadie las cuenta cuando dice cuántas habitaciones tiene.
Casi todas se desmontan. El armario baja por módulos, el sofá pierde las patas y a veces el respaldo, la cama se separa en somier y cabecero. Las que admiten menos desmontaje —el piano vertical, la caja fuerte, una nevera de dos puertas— salen por fachada o bajan a mano con equipo suficiente. Por eso se identifican y se anotan antes de firmar la valoración: cambiar de método a mitad de mañana es lo que descuadra una jornada entera.
Cuánto sube el presupuesto de una mudanza por cada planta sin ascensor
Lo mejor es verlo como trabajo y no como tarifa. Cada planta sin ascensor añade recorridos: un piso normal son entre cuarenta y setenta bultos, y cada uno de ellos baja por esa escalera. Añade tiempo, porque el ritmo cae según avanza la mañana. Y añade personal, porque con dos personas un cuarto piso no se hace en un día. No hay un recargo por planta: hay más horas de más gente, y eso es lo que empuja la casa hacia la parte alta.
La referencia de mercado para un traslado dentro del municipio va de 300 a 1.000 €, y esa horquilla es ancha justamente por esto: dentro caben un bajo con puerta a la calle y un quinto sin ascensor con plataforma montada. Dónde cae tu casa lo dice la valoración, con el volumen real, la planta, los accesos y los medios que hagan falta. La cifra se entrega por escrito y se firma antes de cargar el primer bulto.