
El último bulto no es el final. Queda un piso vacío que hay que devolver en condiciones, un rellano por el que ha pasado media casa y una montaña de cartón. Esta entrada explica qué se lleva el equipo al terminar, cómo se protege la finca durante la jornada y en qué orden conviene vaciar para poder repasar detrás. Y si algo no encuentra sitio todavía, siempre queda la opción del guardamobles con inventario.
Esa última parte se prepara igual que la carga: decidiendo antes en qué orden se vacía, qué se protege y qué pasa con el cartón. Hecho así, el piso queda listo para repasarlo estancia por estancia y la finca queda como estaba. Hecho sobre la marcha, terminas a las nueve de la noche con el rellano lleno de plástico y sin haber mirado el altillo. Lo que sigue es cómo se cierra bien una jornada.
Qué retira el equipo de mudanzas de un piso de Salt al terminar
Al acabar la jornada, el material de embalaje sobrante se retira: el cartón que no se ha usado, los restos de burbuja y de papel, las fundas y las protecciones que se montaron en la escalera. Se recoge el mismo día, sin dejarlo para otro. Los muebles que se desmontaron en origen quedan montados en destino y colocados donde indique quien vive allí, en lugar de apilados en el salón para que alguien los reparta luego.
Conviene saber dónde termina el encargo para organizar lo demás. El repaso final de limpieza del piso que dejas lo organiza el cliente por su cuenta, con quien prefiera, y se hace mucho mejor con la vivienda ya vacía. Por eso interesa que la carga termine con margen ese mismo día o el anterior: te deja una mañana entera con el piso libre para fregarlo y entregar llaves con calma. Es la secuencia que menos problemas da.
Cajas, plásticos y protecciones: adónde va el material de embalaje sobrante
El cartón se separa del plástico, se pliega y se lleva al contenedor que le toca. Plegado ocupa una décima parte, y un piso mediano genera bastante más cartón del que cabe en un contenedor de golpe: se reparte en dos o tres viajes o en dos días. Bajarlo montado y dejarlo junto al portal es lo que llena el rellano y lo que acaba en una queja de la comunidad.
Vale la pena guardar unas cuantas cajas de las buenas, dobladas en el trastero o encima del armario. Siempre queda algo por colocar durante semanas, y una caja limpia sirve para guardar lo de temporada mientras tanto. El material reutilizable —fundas, mantas, protecciones— se recoge al terminar la jornada en lugar de quedarse en las zonas comunes, que es donde nadie lo reclama y todos lo ven. Con eso, el bloque queda como estaba antes de que llegara el camión.
Entregar las llaves del piso del Veïnat con el inventario de la mudanza al día
Antes de devolver llaves conviene dar una vuelta con una lista mental corta. Que no quede nada en el trastero, en el altillo del pasillo, en la terraza, en el tendedero ni detrás de la puerta de la caldera. Son los cuatro sitios donde aparece algo el día después, cuando ya has entregado. En las casas de cós del Veïnat añade el desván o el altillo de la escalera, que casi siempre guarda algo.
Después, dos cosas por escrito. Fotos del estado de la vivienda vacía, habitación por habitación, con la fecha del móvil, que es lo que resuelve cualquier conversación posterior sobre la fianza. Y las lecturas de los contadores, anotadas y fotografiadas. Si parte de tus muebles se quedó en depósito, repasa además la relación de lo que sigue guardado, para que el papel refleje exactamente lo que hay. Con eso cerrado, la entrega de llaves es un trámite de cinco minutos.
Marcas en la pared y en el rellano: cómo se evitan durante la carga del camión
La protección se monta antes de bajar el primer bulto, no cuando aparece la primera marca. Se cubren los peldaños del tramo por el que se va a bajar, la barandilla, las jambas de la puerta del piso y del portal, la puerta y las paredes de la cabina del ascensor y el suelo del rellano y del portal. En un bloque de cinco alturas eso son diez minutos de montaje al empezar.
Cuidar la zona común es lo que mantiene la finca al margen del traslado y evita una reclamación posterior de la comunidad. Una jamba desconchada o una mancha en el gres del portal se ven al día siguiente, y el vecino recuerda perfectamente qué día pasó el camión. Con las protecciones puestas, la escalera queda como estaba. En pisos de alquiler, además, es parte de lo que se revisa al devolver la fianza.
El orden en que se vacía la casa para poder repasar detrás del camión
La secuencia práctica empieza por lo más lejano a la puerta. Las habitaciones del fondo, el despacho, el trastero interior si lo hay, y desde ahí hacia el recibidor. La cocina y el baño se dejan para el final, porque son las dos estancias que se siguen usando hasta la última hora: el café, el agua, un rollo de papel. Vaciar primero la cocina obliga a volver a abrir cajas esa misma tarde.
Y una regla que se agradece: mantener el recibidor despejado. Es el sitio donde la gente tiende a apilar porque está cerca de la puerta, y es justo el paso por donde tiene que salir todo lo demás. Mejor dejar cada estancia lista y cerrada según se vacía. Así puedes ir repasando habitación por habitación mientras el equipo sigue bajando, en vez de descubrir a última hora lo que quedaba dentro de un armario.
Guardamuebles para lo que no cabe, en vez de bajarlo al contenedor de Salt
El último día aparece siempre un mueble que no se sabe dónde poner: la cómoda de la abuela, un escritorio bueno, la mesa de comedor que en el piso nuevo no cabe todavía. Con el camión abajo y la tarde encima, la decisión rápida es bajarlo al contenedor, y esa decisión no tiene vuelta atrás. Guardarlo embalado y con inventario deja la puerta abierta a decidirlo con calma dentro de unas semanas.
Tiene sentido sobre todo cuando el piso nuevo está por amueblar y aún no sabes qué encaja. Lo que se guarda entra listado y se entrega el día que avisas, sin que haya que resolverlo el mismo día del traslado. Las dudas más frecuentes sobre fechas, plazos y funcionamiento del depósito están reunidas en preguntas frecuentes. Y si prefieres contarlo por teléfono, atendemos todos los días, festivos incluidos, de 8 a 20 h.